jueves, 1 de julio de 2010

Qué noche teté!


Rodeamos el fogón, y el mate comenzó a hacer sus visitas.
Cada cual vivía para sí y mi alegría de pronto se hizo grave, contenida. Un extraño nos hubiese creído apesadumbrados por una desgracia.
No pudiendo hablar, observé.
Todos me parecían más grandes, más robustos, y en sus ojos se adivinaban los caminos del mañana.


Tengo las mejores amigas de la vida, no elegiría otras.
¡Eh, faltaba la luciérnaga!

2 comentarios:

  1. Porque invoco el invierno, y te invoco a vos.
    Porque incovo el verano, y te invoco a vos.
    Te quiero infinitamente, y volvería a vos como a Chichiriviche, he hablado !

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  2. sos lo mejor te requete amo, cuantas anegdotas que tenemo mabeel. Te amo como ese dia que fuimos con pelucas al supermercado.. te acrodas¿ jaja desde ese dia y asi y asi y asi

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